|
¿Salir de la zona de confort? ¿Para qué?
Escrito por Oscar Héctor Canorio
Jueves, 23 de Febrero de 2012 00:00
|
|
|
“No es porque las cosas sean difíciles que no nos atrevamos, es porque como no nos atrevemos se vuelven difíciles” – Séneca
Quiero compartir con Uds. una serie de reflexiones que tienen que ver con algo que me pasa y que está asociado con la zona de confort. Me gustaría conocer sus opiniones y experiencias.
Las personas estamos acostumbradas a la rutina: nos levantamos a la misma hora, desayunamos lo mismo, vamos al trabajo por el mismo camino, nos relacionamos con la misma gente. Nuestra vida tiene un esquema sobre el que pocas veces hay cambios.
¿Sabes por qué? Porque de esta manera, haciendo siempre lo mismo, nos sentimos cómodos por hábito y costumbre, y si nos cambian algo nos da miedo, nos produce ansiedad o nerviosismo. Yo soy de estar en la zona de confort. Soy vago y cobarde para atreverme con cosas que me incomodan. ¿Asumir riesgos?… eso es para otros. Me agobia y me enfurece cuando me veo sometido a situaciones fuera de mi zona de confort y me siento enormemente aliviado cuando me alejo de ellas para volver a mi cueva.
Sin embargo, se me hace difícil entender cómo pude un día aprender a nadar, a andar en bicicleta o a manejar. Por otra parte, el haber sido capaz de hacer estas cosas (y muchas otras en mi vida) debería hacerme pensar que puedo hacerlo con otras, ¿no?
Dicen que el aprendizaje y el crecimiento personal sólo se produce fuera de esa zona de confort. Y dicen que el crecimiento personal es una de las mayores fuentes de satisfacción personal. Por lo tanto, se produce la paradoja de que para alcanzar la satisfacción se tiene que exponer uno a la incomodidad, mientras que quedarse a resguardo y cómodo lleva a la frustración. El corto plazo y el largo plazo, una vez más.
Un ejemplo, siempre vigente, es cuando se sigue en el mismo trabajo haciendo siempre lo mismo, mes tras mes, año tras año y uno nunca se actualiza, se cree que nunca se acabará la “comodidad”, pero pasan los años y, un buen día, te echan, se sale hacer algo que uno o no sabe o no se acuerda - el buscar trabajo – y allí es cuando uno se da cuenta que es obsoleto... Entonces el estilo de vida recibe una sacudida y hay personas que no lo pueden soportar, caen en depresiones, cambios de carácter, vienen los divorcios y, a veces, hasta el suicidio...
Justamente hacer cosas a las que no estamos acostumbrados es lo que nos lleva a aprender y a crecer como personas. Aquellos que de verdad persiguen sus sueños y están dispuestos a conseguirlos, saben que para lograrlos tienen que romper con sus hábitos, enfrentarse a sus temores, y hacer cosas que jamás pensaron que se atreverían a hacer.
De la misma manera que al practicar un deporte ciertos músculos se fortalecen, para afianzar nuestra personalidad y nuestras creencias mentales tenemos que hacer cosas a las que no estamos acostumbrados, que nos causan miedo, vergüenza o incomodidad.
Salir de la comodidad es comenzar a “vivir de la forma que eliges vivir”, es comenzar a pensar y crear abundancia en todos los aspectos de la vida, sabiendo que los problemas atraerán soluciones y oportunidades.
A veces pienso cuántas veces en mi vida he dejado pasar nuevas oportunidades, y no las escogí por temor ya que preferí no arriesgar y continuar en mi zona de confort.
|
Comentarios
leí la nota, por que quería ver, si yo estoy muy lejos de vuestro análisis. Creo que no me encontre dentro de las pautas, escritas. Aun sigo buscando trabajo...
Suscripción de noticias RSS para comentarios de esta entrada.